Autocuidado

Autocuidado en navidad

Estos días son para disfrutar de la familia, de los niños, de las sorpresas y, por qué no, de la comida; pero… ¿nuestro cuerpo es suficientemente sabio para compensar? Autocuidado en navidad

Seguro que pensamos que tenemos todo el año para cuidarnos, que nuestro cuerpo es suficientemente sabio como para compensar los excesos, pero en ningún momento del año es más importante pensar en nosotros mismos; autocuidado en navidad.

Llevo seis meses escribiendo este Blog en el que trato diferentes temas. Sin embargo, el título bajo el que se acomodan todos ellos es único: autocuidado, salud y belleza. No soy la única que habla sobre la importancia de vivir en salud y a diario existen publicaciones alertándonos de lo que no debemos hacer y aconsejándonos de lo que sí: hoy día la medicina se difunde por todas partes.

Todos,  por tanto, podemos aprender a cuidar nuestra salud. Sólamente el mero hecho de desearla, la pone en valor. Cualquiera puede convertirse en un auténtico experto o, al menos, aprender lo necesario para descubrir los beneficios que aportan a nuestro cuerpo unos hábitos de vida saludables: Alimentación, ejercicio moderado, hidratación adecuada…

Por mucho que anhelamos la salud, lo cierto es que no la cuidamos como deberíamos; no sólo en el terreno de lo físico, sino en el mental y en el ámbito emocional.

Autocuidado en navidad

¿Por qué descuidamos el autocuidado en navidad?

¿Cuál es el problema para que nos despreocupemos tanto de cuidar nuestro cuerpo?. La verdadera voluntad y la motivación. Hay que tener claro que cuidarnos a diario es una inversión y que no debemos esperar a tener una enfermedad o una cierta edad para comenzar algo que debería ser habitual. Debemos adoptar, pues, actitudes relajadas, disfrutar de lo cotidiano y enfocarnos en lo que somos capaces de lograr si nos lo proponemos.

Quien tiene un porqué para vivir, encontrará casi siempre el como vivir

Todo esto se queda corto si no hablamos de la salud psíquica o mental. Es necesario igualmente aprender a tener un control positivo e inteligente de nuestras emociones.

Las personas vitalistas, positivas, optimistas, entusiastas… son mucho más felices y se sienten más motivadas que las personas derrotistas y negativas que pueden llegar a enfermar por su negatividad.

Es muy importante, sobre todo en momentos difíciles, la resilencia, saber activar el pensamiento divergente que nos permita no caer rotos en trozos, sino superarnos, ya que la vida feliz no es la vida ausente de problemas, dificultades y contratiempos. La vida no es un modo “ON” de felicidad; por ello, las emociones positivas como el amor, el afecto, la alegría, el buen humor, la positividad, la voluntad, la motivación…pueden reparar el daño que nos producen los pensamientos negativos y los verdaderos problemas de la vida.

Llenar de contenido cada momento y cada minuto de nuestra existencia, tener un proyecto que para cada persona sea vital, estar ocupado: hay que mover el corazón y el cerebro, cuidar  un jardín, leer un libro o ser solidario.

Debemos aprovechar el tiempo y no lamentarnos por envejecer. Es un privilegio que a muchos le es denegado. Por ello, debemos elegir la actitud personal que más nos aporte y llene de contenido nuestra existencia.

Cuidar la imagen y el autoconcepto es algo también esencial , pues cómo me veo y cómo me juzgo va a influir en mi autoestima.

Ser más humanos, empáticos, más solidarios, generosos y bondadosos con el prójimo nos enriquecerá con un plus de felicidad.

Y, para terminar, vivir y disfrutar de cada momento sin hacer planes a demasiado largo plazo. No tenemos ningún poder sobre el futuro; vivamos y disfrutemos del aquí y el ahora, exprimamos la vida a tope para que no nos sorprenda la muerte y sintamos la sensación de no haber vivido.

Mi agradecimiento por la acogida de este proyecto en estos seis meses de vida, y mi más sinceros deseos de Salud, Paz y Prosperidad en estas fechas y en el próximo año que estamos a punto de comenzar. FELIZ NAVIDAD.