Autocuidado

La luz en nuestra vida; que la noche sea noche y el día, día

Es clave para nuestra salud, vivir según nuestro reloj biológico, activándonos con la luz del día y descansando con la oscuridad.

Es fundamental que vivamos con la luz del sol, la luz en nuestra vida; que la noche sea noche y el día, día.

Todos los seres vivos tenemos un reloj biológico que debemos cuidar si queremos gozar de una adecuada salud en el sentido más amplio de la palabra.

Desde que nuestro planeta se hizo habitable, la luz fue la fuente fundamental de la vida, y el ciclo luz oscuridad su guía.

De esta forma la luz a través de la retina informa al reloj biológico de que es de día, para que este ponga en marcha los mecanismos necesarios para nuestra actividad diaria, la oscuridad también informa al reloj biológico para que este promueva a su vez los procesos que nos llevan al descanso.

Por tanto, el reloj biológico es el sincronizador del ciclo luz-oscuridad que desencadena los ritmos circadianos de actividad y reposo, sueño y vigilia, neurotransmisores cerebrales, hormonales, metabólicos, etc.  Y para que todo funcione correctamente el reloj biológico controla la producción nocturna de melatonina, el mensajero de la oscuridad encargado de sincronizar todos esos ritmos.

Luz, melatonina y reloj biológico constituyen el eje a través del cual nosotros realizamos nuestras tareas diarias, permitiéndonos nuestra actividad durante el día, pero, también el sueño, el descanso y el proceso de regeneración celular durante la noche, por eso el reloj biológico debe funcionar con un ciclo luz-oscuridad adecuado.

La luz del día es esencial para una buena calidad de vida

Nuestro reloj biológico nos marca la pauta de vivir con la luz del día y descansar por la noche

El exceso de luz por la noche, la contaminación lumínica, está informando erróneamente al reloj creyendo que es de día en lugar de que es de noche, lo cual lleva a que no ponga en marcha los mecanismos de descanso y reparación que se transformarán en determinadas patologías en el futuro.

Así, pues, luz y melatonina son nuestros compañeros de viaje en nuestra vida y no debemos alterarlos si queremos tener una vida en plenitud y preservar nuestra salud.

Vivimos en una sociedad que tiende a mantener ambientes constantes. Así, abusamos de la luz artificial durante la noche y apenas nos exponemos a luz brillante durante el día, encendemos el aire acondicionado de día y la calefacción de noche, comemos “a todas horas”, hemos perdido nuestros horarios regulares de hacer ejercicio o de ir a la cama y rompemos nuestras rutinas con frecuencia, especialmente durante los fines de semana. Esta erosión de la diferencia ambiental entre el día y noche y de las actividades típicas asociadas a cada periodo, como estar despierto y activo de día, y dormir de noche, pueden alterar el funcionamiento de nuestros relojes biológicos y afectar a nuestro bienestar.

Existen estudios en los que se analizan cómo la diferencia ambiental en los niveles de luz y temperatura que experimentamos entre el día y la noche, o en los niveles diarios de actividad y sueño, pueden afectar al ritmo de temperatura corporal. Este ritmo de temperatura corporal se considera uno de los principales ritmos biológicos de nuestro organismo, y se puede utilizar como indicador o marcador del funcionamiento de nuestro reloj. Así, por ejemplo, un ritmo de temperatura de gran amplitud, es decir, con una gran diferencia entre los valores de día y de noche, y que además se repite de manera estable día tras día, sería indicativo de un buen funcionamiento de nuestro sistema circadiano.

Nuestro estilo de vida y el ambiente que nos rodea tienen un gran impacto en el funcionamiento de nuestros relojes biológicos.  Al igual que cualquier otro órgano o sistema de nuestro organismo, tenemos que cuidar de nuestros ritmos biológicos, y un buen comienzo es intentar que nuestro día sea lo más parecido al día y la noche lo más parecida a la noche.

En el hospital Clínic de Barcelona desde hace algún tiempo las unidades de cuidados intensivos, las UCI, incorporan programas de iluminación domótica que intentan reproducir cómo cambia la luz del día en función de las horas. Lo mismo ocurre en otros centros, como el hospital infantil Sant Joan de Déu. Se enmarca en la nueva tendencia hacia UCI más humanizadas. Hecho que pone de manifiesto la gran importancia de mantener y cuidar nuestro reloj biológico. De proyectos como estos, se concluye la necesidad que tenemos los seres humanos de mantener una correcta higiene del sueño y la vigilia y la relación con la luz-oscuridad con nuestro reloj biológico.

 

 

 

 

Entradas relacionadas