Autocuidado, Cancer, Nutrición

Alimentos perjudiciales para la salud

Alimentos perjudiciales

A propósito de la inclusión de las carnes rojas y carnes procesadas al grupo de sustancias cancerígenas como el tabaco, el arsénico o el amianto en el último estudio de la OMS, vamos a hablar de alimentos perjudiciales y alimentación responsable

Según el último estudio de la OMS sobre el consumo de las carnes rojas y carnes procesadas y la adscripción de las mismas al grupo 1 de alimentos perjudiciales y sustancias cancerígenas como el tabaco, el arsénico o el amianto, y dada la repercusión, lógica por otra parte, que ha tenido en la opinión pública, me gustaría hablar en este post sobre alimentos y alimentación una vez más. Por supuesto, no seré yo la que tenga el atrevimiento de plantear preguntas o respuestas, ni siquiera dudas, sobre lo que las autoridades de la OMS tengan que decir, informaciones basadas en la evidencia que dan los rigurosos estudios que preceden a cualquier publicación de este tipo.

Pero sí voy a aprovechar la coyuntura para sacar a la palestra otro tipo de alimentos perjudiciales para la salud y que también están avalados por numerosos estudios, por ejemplo de la Universidad de Harvard, una de las instituciones docentes más importantes del mundo. El grupo de expertos de esta institución asegura que sus conclusiones acerca del plato de comida están basadas en las investigaciones más actualizadas, sin intereses de la industria ni presiones políticas.

arnes rojas y carnes procesadas

Azúcares y carbohidratos en el punto de mira

Así, por ejemplo, sabemos que el excesivo consumo de azúcares y carbohidratos refinados es el más  evidente de los factores causantes de la epidemia de sobrepeso, obesidad, colesterol, hipertensión y diabetes que sufre la población actual, ya que el exceso de glucosa en el organismo se almacenará en forma de grasa. Por ello, cuando comenzamos a practicar una dieta baja en carbohidratos refinados, perderemos grasa, ganaremos vitalidad y energía y hasta una mejoría en la calidad del sueño. No son, por tanto, las grasas o solamente las grasas las causantes de nuestras desgracias.

Los carbohidratos son alimentos necesarios, pero los carbohidratos de calidad son los que se encuentran en su estado natural sin haber sido manipulados industrialmente por el ser humano. Los carbohidratos refinados son productos modernos de la industria alimentaria y han sufrido una variedad de procesos de pulido, blanqueado, molido y refinación. Los carbohidratos refinados son el grupo de alimentos que más dinero produce a la industria alimentaria, pero lo importante es crear conciencia del problema y sus causas.

Los carbohidratos refinados crean un fuerte poder adictivo en las personas. El cuerpo, cuando tiene “antojo” de algo, siempre es dulce. Otro de los problemas es que causan en el cuerpo un exceso de acidez que reduce el oxígeno y metabolismo. Los carbohidratos refinados tienen otro efecto devastador: causan sueño y cansancio.

El exceso de carbohidratos refinados se convierte en un exceso de glucosa, lo cual obliga al cuerpo a producir un exceso de insulina, y esta hormona interfiere a su vez con las hormonas de la glándula tiroides y trae consigo manifestaciones típicas del hipotiroidismo.

El exceso de carbohidratos ha tenido y tiene efectos dañinos sobre la salud; no solamente sobre la obesidad: una dieta alta en carbohidratos refinados como pan, pasta, harina, arroz, chocolates, dulces y almidones (patata), agrava enfermedades como Hipertensión arterial, Triglicéridos y colesterol elevados; el exceso de glucosa en sangre que producen estos alimentos prepara y predispone al cuerpo a padecer una diabetes o a agravar la existente y provoca estragos en la población infantil, cada día más obesa. Las grasas, por tanto, no son las culpables, o al menos no las únicas culpables. Sí lo serán si mezclamos un chuletón con un plato de arroz o pasta o una gran ración de patatas.

Azúcares y carbohidratos en el punto de mira

Alimentos perjudiciales y la inflamación

Otro factor de los alimentos perjudiciales es que predisponen a la inflamación interna, acompañada de la acidez que provocan en el medio interno, lo que repercute en dolores articulares, musculares y cansancio.

Existen también azúcares procedentes de la fruta, frutas excesivamente dulces, remolacha y maíz, patatas fritas, refrescos carbonatados con azúcar, pan blanco, bollería industrial, arroz blanco y pasta, y la leche de vaca con alto índice de lactosa (que es su azúcar natural). La mayoría de las personas no conoce los efectos negativos de la leche. Su alto contenido en azúcares la hacen incompatible con el ser humano, no aporta tanto calcio como siempre hemos creído y, además, el hecho de que se comercialice también desgrasada no es lo realmente   importante: lo que más nos perjudica de ella son sus azúcares.

El cuerpo humano está compuesto principalmente de agua. La deshidratación es nefasta para el organismo. Cuando tomamos agua, lo que principalmente añadimos a nuestro organismo es oxígeno. El oxígeno es el elemento primordial en la combustión de la grasa de nuestro cuerpo y ayuda a todas las reacciones corporales. Pero debemos beber agua como tal, los refrescos carbonatados son la mejor forma de deshidratar el cuerpo. Aunque sean light, contienen ácido fosfórico que reduce el oxígeno disponible en el cuerpo, provocando acidez, y el cuerpo debe contrarrestar esa acidez porque el pH de nuestra sangre es más alcalino: sólo así puede transportar oxígeno. Consumir suficiente agua es vital para la salud.

Por tanto, ¿qué debemos comer para vivir lo más saludablemente posible? Queda patente que la carne no es la única “mala” de nuestra dieta, pero tampoco podemos modificar nuestra vida de la noche a la mañana. No disponemos de un huerto ecológico propio y nos toca vivir en la sociedad de las prisas y el estrés; no podemos dedicar a nuestra alimentación y cuidados todo lo que nos gustaría. Debemos, pues, adaptarnos poco a poco inclinándonos más por todo aquello que de momento sabemos que es lo más beneficioso, y comer de todo en cantidades moderadas, equilibrando nuestros platos en una proporción 80:20; es decir, la mayoría de nuestras raciones estarían formadas por alimentos saludables y el otro porcentaje lo formarían los alimentos en entredicho, que ya vemos que son muchos.

El autocuidado de la salud debe entenderse como una filosofía que contempla el cuidado y cultivo del propio ser humano en un sentido amplio e integral del cuerpo y la mente con un conocimiento profundo de esta entidad que nos permita ser los dueños de nuestro destino dentro de todas las posibilidades de las que disponemos.

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