Medicina y Salud, Nutrición

Enfermedades cardiovasculares. Las grasas no son las culpables, al menos no todas

Enfermedades cardiovasculares

Las enfermedades cardiovasculares junto con la diabetes, se ha convertido en la principal plaga endémica de este siglo. ¿Cual puede ser el denominador común de todas estas enfermedades? ¿Por qué se han convertido en auténticas plagas?

Anteriormente hemos hablado sobre la diabetes, mayor epidemia del siglo XX y la celebración del día mundial de la diabetes, ahora vamos a hablar sobre las enfermedades cardiovasculares que según la OMS, son son la principal causa de muerte en todo el mundo. Por ello debemos aprender del autocuidado y vivir en salud para alargar y mejorar nuestra vida.

Dos factores influyen decisivamente en la salud humana:

  1. La genética: Es el código con el que nacemos, sin embargo, ésta solo explica entre un 10-20% del riesgo de desarrollar una enfermedad. Además, no somos prisioneros de nuestra genética.
  2. La epigenética: La epigenética la constituyen fenómenos externos que no afectan a la secuencia de nuestro ADN, pero sí varían su expresión. Somos capaces de cambiar la expresión de más del 70% de los genes que tienen relación directa con nuestra salud y longevidad. La epigenética siempre ha ganado a la genética, las enfermedades tienen su origen en los hábitos.

Los buenos hábitos pueden derrotar a los malos genes. Los hábitos reescriben los genes.

El Dr. Lundell, Doctor en Medicina, valida la teoría de la inflamación o de la acidez del Dr. Robert O. Young. Algo que va en total concordancia con las teorías de La alcalinidad que nosotros defendemos con tanto fervor.
El mundialmente afamado cirujano cardiovascular habla sobre lo que realmente causa las enfermedades cardiovasculares:

“Continuamente bombardeados con literatura científica, atendiendo constantemente a seminarios formativos, nosotros los líderes de opinión insistíamos en que las enfermedades coronarías eran el resultado simplemente del aumento de colesterol en sangre. La única terapia aceptada era recetar una dieta restringiendo severamente la ingesta de grasas.”

Dr. Lendall.

Estas dietas restringidas en grasas reducirían el colesterol y las enfermedades cardiovasculares.

Estas recomendaciones ya no son defendibles, ni científica ni moralmente. Las recomendaciones dietéticas, largamente establecidas, han generado una epidemia de obesidad y diabetes, cuyas consecuencias palidecen ante cualquier plaga histórica del pasado, en cuanto a términos de mortalidad, sufrimiento humano y consecuencias terribles incluidas las económicas.

A pesar del hecho de haber  reducido el contenido en grasas de nuestras dietas, este año van a morir más americanos (y Europeos) que nunca a causa de enfermedades cardiovasculares.

Las estadísticas de la Asociación Americana del Corazón muestra que 75 millones de americanos sufren en la actualidad de enfermedades cardiovasculares, 20 millones padecen diabetes y 57 millones padecen pre diabetes. Estos desordenes están afectando en gran medida y de forma alarmante cada año a gente cada vez más joven.

enfermedades cardiovasculares

En las enfermedades cardiovasculares la inflamación interna es un mecanismo de defensa del cuerpo ante invasores o tóxicos

Simplemente mencionar que sin inflamación presente en el cuerpo no hay enfermedad, el proceso de inflación interna es un sencillo proceso, es la reacción de nuestro organismo ante cualquier invasor para defendernos: bacterias, virus,  toxinas.

Por tanto, el hecho de que aparezca inflamación interna no es malo, ya que es la manera de proteger nuestro cuerpo de los invasores bacterianos o víricos, lo que sí es malo, es que exista una inflamación mantenida y cronificada por el hecho de exponernos continuamente a tóxicos o alimentos que el cuerpo humano jamás fue diseñado para procesar.

La inflamación crónica es tan perniciosa como es beneficiosa la inflamación aguda.

 ¿Qué persona medianamente razonable se expondría a sabiendas constantemente a alimentos y otras sustancias que se sabe provocan lesiones en el cuerpo? Bueno, quizá los fumadores, pero ellos al menos lo eligen conscientemente. El resto de nosotros simplemente hemos seguido las recomendaciones dietéticas que nos dictan las tendencias del momento, que consiste en una dieta baja en grasas saludables y rica en grasas poliinsaturadas y carbohidratos, sin saber que estábamos lesionando repetidamente nuestro sistema cardiovascular. Este daño constante genera inflamación crónica que a su vez conduce a las enfermedades cardiovasculares, infartos, diabetes y obesidad.

  “Las grasas no son las culpables, al menos no todas ellas”

Permitirme que lo repita de nuevo: La lesión y la inflamación en nuestros vasos sanguíneos y arterias está causada por una dieta baja en grasas, precisamente la recomendada durante años por la medicina oficial actual, se reitera el Dr. Lendall.

Es la sobrecarga de carbohidratos simples altamente procesados como el azúcar, las harinas y todos los productos fabricados con ellos, y el consumo excesivo de aceites vegetales omega-6 como los de soja, maíz y girasol que se hallan presentes en muchos alimentos procesados.

Varias veces al día los alimentos que ingerimos crean pequeñas lesiones que generan más lesiones, haciendo que el organismo responda continuamente y apropiadamente con la inflamación.

¿Quiénes son los principales culpables de la inflamación crónica?

Cuando consumimos carbohidratos simples como el azúcar, el nivel de azúcar en sangre se dispara rápidamente. Como respuesta, tu páncreas segrega insulina cuyo propósito principal es hacer que la glucosa penetre dentro de la célula dónde será almacenada como energía. Si la célula está llena y no necesita más glucosa la rechazará para evitar tener un exceso ya que esto sería muy perjudicial. Cuando tus células repletas rechazan la glucosa extra, el azúcar en sangre aumenta produciendo más insulina y la glucosa se convierte en grasa almacenada.

Los omegas 6 son esenciales ya que forman parte de cada membrana celular que controla lo que entra y sale de la célula, sin embargo, deben estar en equilibrio correcto con los omegas 3.

No se puede escapar al hecho de que cuanto más consumamos alimentos preparados y procesados, más nos toparemos, poco a poco cada día, con procesos inflamatorios.

omega 3

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Sólo hay una solución para evitar la inflamación

Volver a los alimentos en su estado natural. Para crear músculo come más proteína. Elige carbohidratos muy complejos (integrales), frutas y vegetales con muchos colores. Corta con la inflamación eliminando todos los aceites omegas 6 como el aceite de maíz o el de soja que se emplean en la mayoría de alimentos procesados industrialmente, mejor consume siempre aceite de oliva.

La teoría del colesterol condujo a recomendar dietas con poca o ninguna grasa, que a su vez, generó los mismísimos alimentos que en la actualidad están causando estragos; una verdadera epidemia inflamatoria.

Al eliminar los alimentos que provocan inflamación y añadir nutrientes esenciales procedentes de alimentos frescos no procesados ni industriales, revertirás el daño ocasionado a tus arterias y organismo por consumir, a lo largo de los años, una dieta excesivamente rica en carbohidratos refinados.

Dieta alcalina - enfermedades cardiovasculares

Dieta alcalina

Y como colofón a estos valiosos datos de un considerado experto, añadimos que su recomendación universal para todos es el seguimiento de una dieta alcalina, donde el pH interno no permita la proliferación de agentes tóxicos ni de la consecuente inflamación crónica. Recuerda que al fin y al cabo somos lo que comemos.

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